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Costumbres
Tema: "Invitación para bailar".

Época: "Década del `30".

Lugar: "Barrio Parque Patricios", Salón "Amigos de Parque Patricios".

Ambiente: "Malevos y Compadritos".

Música: "Tango" - "Milonga" - "Vals" - "Paso Doble" - "Fox-trot".

Días: "Sábados por la noche y Domingos por la tarde y Noche".

 
Un día domingo, en el salón nombrado, había como de costumbre muchos afectos al baile, integrando los tres grupos habituales. El primero de ellos matrimonios y parejas de novios, el segundo mujeres solas y el tercero hombres solos.

Cuando los acordes de un bandoneón anunciaron la iniciación del baile cesaron las conversaciones y las mujeres miraron al grupo de varones para estar atentas a la invitación que se les hacía mediante una inclinación de cabeza o un movimiento de la mano derecha o simplemente con el dedo índice.

Los hombres usaban trajes negros o un saco negro y pantalón a rayas conocidos con el nombre de "pantalón fantasía" que se angostaba a medida que se acercaba al pie. Algunos hombres los usaban un poco más largo de lo necesario por lo que, al apoyarse sobre el calzado se arrugaba formando pliegues. 

El calzado preferido del hombre era el botín en sus dos variantes, una con botones al costado y la otra con cordones que se pasaban por ojales que había en el frente. 

El botín fue reemplazado por el zapato con cordón o cinta. Cuando se usaba esta última para lograr una mejor presentación se humedecía con saliva el dedo índice o el pulgar que se pasaba sobre la cinta logrando que ésta quedara como si le hubieran apoyado una plancha. 

En ese entonces los hombres no se acercaban a las mujeres para pedirles verbalmente que los acompañaran a bailar, la invitación la hacían desde lejos, moviendo el dedo índice de la mano derecha, encogiendo los otros y si la mujer a quien se le hacía la seña contestaba con un movimiento de cabeza en sentido afirmativo, recién el hombre se acercaba a ella. Si finalizada la pieza se quedaban conversando era señal que comenzaba un romance y al finalizar el baile él la acompañaba hasta la casa. 

El malevo se diferenciaba del compadrito porque usaba un pañuelo anudado en el cuello y andaba armado con una cuchilla de pequeño o mediano tamaño. El compadrito no usaba esos elementos, pero se hacía notar porque al caminar movía su cuerpo como si se balanceara. 


Armando Barros

 

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