| Yo
tuve los padres más malos del
mundo, mientras que los otros niños
podían desayunar un refresco y unas
papas, yo tenía que comer huevos,
fruta, pan tostado, jugo y leche.
Parecía que estaba encarcelado, mis
padres insistían en saber donde y
con quien estaba.
Mi
madre no me permitía ver la
televisión o jugar Nintendo toda la
tarde, me obligaba a hacer la tarea,
leer, estudiar o cosas tan
horripilantes como lavar trastes,
asear al perro, tender mi cama,
etc., parecía que en las noches
ambos planearan la serie de
actividades que me pondrían al día
siguiente. Insistían en que no
dijera malas palabras, que saludará,
que respetara a mis mayores. Que
fuera atento, que hablara siempre
con la verdad y nada mas que la
verdad.
Para
cuando llegue a la adolescencia mi
vida se torno aún mas miserable,
tenía que solicitar permiso con
tiempo, dar uno y mil detalles de
con quien, cuando y como sería el
evento al que asistiría.
Mis
amigos no podían llegar a la casa y
únicamente tocar el claxon, ya que
tenían que ser identificados por
mis padres. Mientras esto sucedía
yo contemplaba fascinado como los
padres de otros niños daban
permisos, concesiones y costosos
regalos. Pedro tenía apenas 12 años
y ya contaba con su propia moto para
desplazarse a donde el quisiera,
Pepe a los 13 años ya manejaba el
auto de su padre para irle a comprar
cigarros, Juan iba y venía sin
avisar y tan solo contaba con 11 años.
Realmente
yo pensaba que todos ellos eran mas
felices que yo, podían disponer de
su vida sin trabas ni ataduras, no
era necesario llegar a casa a comer,
ni avisar si llegarías tarde. El
ruido ensordecedor de la moto de
Pedro despertaba y aturdia a los
vecinos, el era realmente libre y
feliz..... pero pronto aprendí que
eso, no era lo mejor....ya que al
poco tiempo vi con tristeza que
tantos regalos y concesiones no eran
mas que formas para deshacerse de
ellos, ya que sus padres estaban muy
ocupados, haciendo dinero,
socializando o tan solo divirtiéndose
olvidando que tienen hijos a los
cuales deben educar, por los cuales
se deben responsabilizar, que el que
le falten el respeto a los vecinos,
insulten a la gente, roben y no
estudien no los va a conducir a nada
positivo. A veces pienso que si
Pedro hubiera tenido unos padres tan
malos como los míos, no se hubiera
estrellado y matado aquel domingo:
Pepe no habría atropellado a aquel
niñito y Juan no estaría en la
correccional por robo.
El
tener unos padres tan malos como los
míos me ha obligado a ser un joven
responsable conmigo mismo y con la
sociedad en la que vivo. Me ha
concientizado que debe respetar a
otros, estudiar para llegar a ser
alguien y sobre todo no querer
adelantarme a mi edad, aprendí que
todo llegó a su tiempo, el momento
en que pude manejar, y tener el
criterio y madurez para conducir mi
vida como yo considere.
Gracias
papás por haberse preocupado por
mi, por enseñarme a vivir
responsablemente... esta les
aseguro es la mejor forma de
demostrarme el inmenso amor que me
tienen.
Gracias
por ser los padres mas malos del
mundo.
Con
amor, Su hijo.

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