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De nuestra cosecha

Eleonora Wexler

La nena de Parque Patricios que quería ser actriz tomaba solita todos los días la línea 50 de colectivos desde su casa hasta el Obelisco. Tenía 8 años y era una de las huerfanitas de la comedia musical Annie, con Raúl Lavié y Jovita Luna. Hacía tiempo que no miraba esas fotos, en las que tenía casi la misma edad que hoy tiene su hija. Hoy lo hace y la sonrisa desborda su cuerpo pequeño. El exceso es algo común en esta actriz ajena a todo escándalo. Fue la villana del suceso imbatible de Valientes y regresó a su primer amor, el teatro, en una obra de Arthur Miller, que aborda el tema de la bigamia

La crítica la reconoce como una de las mejores actrices de su generación: ganó el Premio Clarín como mejor actriz de drama frente a Cecilia Roth y a Mercedes Morán; obtuvo el Martín Fierro por este mismo rol y un ACE por su labor en La hija del aire . Además de su formación como actriz con Augusto Fernández, Norman Briski, Joy Morris y Hugo Midón, entre otros, estudió danza con Adolfo Colque y Wasil Tupin. Y entre tantos maestros y musas, cuenta divertida sobre una en particular.

Un día, la hija de Eleonora comenzó un berrinche. Algo desagradó a Miranda y sus ojos se llenaron de lágrimas. En ese instante de tormenta, la madre distinguió una expresión genuina, frágil y primitiva en la pequeña, la misma que pronto le imprimió a su personaje de Juana, la niña bien que les hacía la vida imposible a Luciano Castro y Julieta Díaz.
Una niña precoz

Eleonora, que bailaba todo el día con Margarito Tereré y Julieta Magaña, le insistió a su papá para que la llevara a las audiciones de Annie . Hija de un productor de seguros y de una docente, que ejerce en una escuela de La Boca, y hermana de una cirujana, en su casa siempre se preocuparon por que siguiera siendo niña. Pero ya se había convertido en una profesional. Hugo Midón la convocó para Narices ; fue la hija de Juan Carlos Mesa en Mesa de noticias , y más tarde, la niña de Luisa Kuliok en Venganza de mujer . En este último papel ya se vislumbraba en ella a una actriz de carácter.

Precoz y madura para sus pocos años, a los 14 tuvo una crisis: "No sabía para dónde ir. Veía a mis compañeros del colegio y me imaginaba cómo era su vida. No hablaba con ellos de mi trabajo, porque quería ser una más". Hasta que Dani Mañas la llamó desesperado. Necesitaba un reemplazo para dentro de cinco días, para Alta sociedad . "Salí al toro y ahí confirmé que estaba equivocada, que siempre iba a ser actriz". Luego vino Alta comedia , en la era Romay, en los ciclos que dirigía María Herminia Avellaneda, y el coprotagónico de Gypsy , en el Astral.

Eleonora no tiene foto de su viaje de egresados. Pero no se arrepiente. Por ese entonces, era la más joven de La banda del Golden Rocket y no pudo ir a Bariloche porque en la pantalla vivía un romance con un prometedor Diego Torres. Pero si de viajar en grupo se trata, se instaló en España cuando protagonizaba La hija del aire , de Calderón de la Barca, en la versión que Jorge Lavelli hizo para el San Martín, junto con la "chica Almodóvar" Blanca Portillo. Aquella fue su primera experiencia de teatro en verso, pero no frente a un clásico. También en el San Martín fue la hija de Alfredo Alcón en La tempestad , y en el Regio, la de su amiga Claudia Lapacó, en La profesión de la señora Warren ; también se puso a las órdenes de Norma Aleandro en Hombre y superhombre , de George Bernard Shaw.
Juana, la loca

Eleonora distingue entre reconocimiento y popularidad. Habla de Valientes , el papel que la hizo más popular que antes. "El otro día, desde la primera fila, una señora me gritaba «¡Bravo, Juana!»", festeja. En Son de Fierro ya se la había visto al acecho de Mariano Martínez, como Rita, y cuando los espectadores pensaban que la usina de maldades se había agotado, apareció Juana. "Tuve una reunión con el autor, Marcos Carnevale, y le dije que no quería más de lo mismo. Me tranquilizó. Me dijo que Juana tenía un par de problemitas, pero no me dijo cuáles, y una relación enferma con el padre."

Su personaje tuvo un final dramático: se prende fuego a sí misma. Cuando se emitió esta escena, la esposa del baterista de Callejeros acababa de fallecer. "Lo habíamos grabado varios meses antes de ese hecho. Valientes se estiró mucho porque la gente lo pedía y quería más. Espero que otra vez vuelva a vivir un suceso así", dice.

Además de interpretar a la mujer de Leonardo Sbaraglia, en El garante , y de enamorarse de Leo Sosa en Valientes , hay otro Leo en su vida. El único. En el casamiento de su prima, un "pesado" se le acercó, pero lo ignoró. Pálida, casi translúcida, el pelo lacio y oscuro y un vestido bordó ("bien a lo Morticia", recuerda). El tiempo pasó y su prima la invitó a Florianópolis junto con unos amigos, entre ellos el tal Leo de la boda. Era un largo viaje en auto y en uno de los tramos a ella le tocó ser copiloto, y mientras él manejaba, ella cebaba mate con yuyos. "De repente ves cuántos puntos en común tenés con una persona, siendo a la vez tan diferentes. Fue mágico. Me enamoré."

Desde entonces, hace 14 años, están juntos y son los padres de Miranda, el nombre que eligieron en honor al personaje de La tempestad , que Eleonora interpretó. La niña estudia comedia musical y pareciera que comparte la vocación de su madre. "No quiero que empiece a trabajar de chica. La voy a ayudar si es lo que quiere, pero que por el momento se dedique a ser nena." Madre protectora, a ella la cuida una piedra de cuarzo que le dio su astróloga y que lleva en un inmenso bolso. Falta poco para salir a escena y la sostiene firme con ambas manos, como si se tratase de un cristal. Así es ella: una combinación entre la fragilidad de su cuerpo diminuto y la solidez de una actriz de carácter.

Por Laura Ventura

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